Estudios recientes apuntan que las grasas no son las principales responsables del sobrepeso y la obesidad. Es más, evitarlas en la dieta puede ser contraproducente cuando se quiere llevar una alimentación saludable.

Los excesos de los meses veraniegos nos conducen en ocasiones a dietas milagro que están muy lejos de las actuales tendencias en nutrición. Muchos alimentos, como las grasas, son eliminados de nuestra dieta diaria, sin saber que son esenciales para controlar el peso y llevar una vida más sana.

Según un estudio de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, el 75% de los españoles ha realizado alguna vez una dieta y el 81% fracasa al intentar adelgazar. Muchas dietas están basadas en la eliminación de las grasas cuando se ha demostrado científicamente que se debería hacer todo lo contrario. El informe Eat Fat, Cut the Carbs and Avoid Snacking to Reverse Obesity and Type 2 Diabetes”*, publicado en 2016 por el National Obesity Forum (NOF) británico y la Public Health Collaboration asegura que las guías actuales para prevenir la obesidad que se basan en dietas bajas en grasas pueden tener «desastrosas consecuencias para la salud».

 fritura sana con Fast Chef Elite

La grasa está formada por distintos tipos de ácidos grasos y es un nutriente importante para una alimentación variada y equilibrada, pero su calidad, más que su cantidad, tienen una gran influencia sobre la salud. Una dieta baja en hidratos de carbono refinados, pero alta en grasas saludables es, de acuerdo con el mismo análisis, «un método eficaz y seguro para prevenir el aumento de peso y ayudar a la pérdida de peso», y reduce el riesgo de enfermedades del corazón.

La grasa ya no es una barrera a la hora de buscar alimentos saludables. Pero, ¿qué grasas debemos incorporar a nuestra dieta?

  • Ácidos grasos monoinsaturados (AGM)

Fuentes: Aceite de oliva (ácido oleico), Frutos secos, aceites de semillas.

Las dietas ricas en AGM tienen efectos beneficiosos sobre el perfil lipídico u otros factores de riesgo cardiovascular. Los datos del estudio PREDIMED (PREvención con DIeta MEDiterránea), destacan que la ingesta deseable de AGM es de un 20/25% de la energía diaria. PREDIMED ha confirmado que el aceite de oliva, los frutos secos y los fritos mediterráneos incorporados a la dieta, disminuyen en más del 30% el peligro de sufrir fibrilación auricular, un tipo de arritmia que afecta a una de cada cuatro personas.

  • Ácidos grasos poliinsaturados n6 (AGP n6)

Fuentes: Aceites de girasol, maíz o sésamo, frutos secos como nueces, pecanas y piñones o cereales integrales.

La ingesta de AGP n-6 es beneficiosa para el riesgo cardiovascular y de la diabetes. La ingesta deseable de AGP n-6 se sitúa entre un 5 y un 10% de la energía diaria.

Ácidos grasos poliinsaturados n3 (AGP n3)

  • Ácidos grasos poliinsaturados n3 (AGP n3)

Fuentes: Pescado azul como atún, salmón, sardina, caballa, jurel, anguila, anchoa o boquerón. La ingesta de AGP n-3 tiene efecto hipertensivo y reduce los eventos cardiovasculares. Las dietas altas en grasas pueden ser beneficiosas para la salud mientras la mayor parte de la grasa sea monoinsaturada o poliinsaturada.

Grasas buenas, mejor tecnología

Además de la promoción del uso de “grasas buenas” (como el aceite de oliva) dentro del sector hostelero, cobra cada vez mayor importancia en España la introducción de tecnología que promueva la salud del consumidor. El sistema heathyfry de la freidora Fast Chef Elite, aporta este plus de beneficio a los clientes en locales como La Sureña, MasQMenos, Taberna Volapié, El Papelón, The original Globet Groquettes y La Taberna de Cea.

La tecnología de fritura sana y sostenible de Fast Chef Elite ha sido reconocida por la Comisión Europea como una importante innovación dentro del sector foodservice. Entre otras razones, el organismo europeo destaca que el procesamiento rápido de los alimentos consigue platos de fritura que mantienen el valor nutritivo de los alimentos.

Las freidoras automáticas creadas por QUALITYFRY operan mediante fritura por inmersión y con extracción del agua y de las partículas activas liberadas por los productos, consiguiendo, sin apenas alteraciones en la temperatura del aceite y con tiempos de cocina relativamente cortos, que el alimento absorba menos grasa, lo que da como resultado una fritura sana.

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