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  • Tabernas de nuevo cuño, espacios pop-up, barras cosmopolitas, vermuterías, franquicias fast good y foodtrucks,  diversidad en los nuevos modelos para hacer lo que más nos gusta: comer y beber fuera de casa.

Las cifras no engañan. Salir a tomar una caña con su tapa o cenar fuera de casa es una de las actividades de ocio favoritas en España. Uno de cada tres euros destinados por las familias españolas a Alimentación y Bebidas se gastan fuera del hogar.

Según recoge el informe del grupo de estudios estratégicos y financieros AIS, los hogares españoles destinaron una media de 2.375 euros en 2013 a la hostelería, lo que supuso más del 95% del presupuesto destinado por las familias a las actividades de ocio. Esto también se verifica en el hecho de que España cuenta con más establecimientos de restauración y hostelería que ningún otro país europeo (280.000) – lo que equivale a uno por cada 146 habitantes. 

Pero, ¿hacia dónde se dirigen los clientes?, ¿cuáles son los nuevos hábitos de consumo?,  ¿cuáles las expectativas que tienen de la restauración actual?

Muchos bares y restaurantes de referencia se han reinventado en el ticket medio intentando mantener la calidad de la oferta, otros, han confiado en iniciativas que van un paso más allá: creando nuevos espacios con una gastronomía diferente y contemporánea a precios sensatos. La tapa gourmet ha sido la apuesta ganadora en esta batalla contra la crisis del sector.

Por su parte, las franquicias de restauración de comida fast good, con opciones de menú y precios asequibles, han atraído a los millennialsgente entre 20 y 30 años que prefieren lugares con cocina más variada y sana, a las clásicas y conocidas multinacionales de comida rápida.

Los espacios gastronómicos, incluso de alta cocina, han experimentado cierta democratización. Se apuesta en general por la cocina informal, el gastrobar, la barra, la mesa compartida, …emulando esa nueva tendencia conocida como co-lunching– que podemos traducir como “comer con desconocidos como si fueran amigos de toda la vida”.

(1) La barra de Sala de Despiece en el barrio de Chamberí de Madrid, es una sala de degustación en la que se ve la procedencia, la receta, el peso y el precio del producto. (2) Central Bar, barra de mercado creada por el chef Ricard Camarena, 1 estrella Michelin, en Valencia.

El regreso de la barra a nuestra vida culinaria es una de las mejores noticias. Aunque no hay cultura de tapa, pintxo, caña o vermut sin barra en este país, reinterpretarla como lo han conseguido los grandes cocineros, exponiendo en ella creaciones de estrella Michelin y utilizándola como taller creativo – como la barra de Central Bar de Ricard Camarena, habla de la recuperación de las tradiciones y de las oportunidades que este modelo de negocio puede ofrecer a nuevos gastroemprendedores. Negocios que cuentan, además, con la ventaja añadida de una maquinaria de hostelería sin emisión de humos ni olores que puede, como la freidora FAST CHEF ELITE, ubicarse en la contrabarra, cara al público.

La tradición se presenta como uno de los valores seguros en los que se ha refugiado la inversión gastronómica en los últimos años y que los consumidores han refrendado fielmente. Casas de comidas, “nuevos comedores”, tabernas de nuevo cuño, han apostado por la vuelta de una cocina clásica. El éxito de negocios como Pecaditos, Taberna del Volapié, Telepincho y Entrepuentes – en los que la nuestra FAST CHEF ELITE funciona a pleno rendimiento,  así lo confirman. 

Originales propuestas pop-ups en Madrid: El Cuartel ( cine, gastronomía, mercado de diseño) en el Cuartel de Conde Duque y Mercado de Motores ( mercado de diseño, mercado de segunda mano, música en directo y gastronomía) en el Museo del Ferrocarril, ambos en Madrid.
Originales propuestas pop-ups en Madrid: El Cuartel ( cine, gastronomía, mercado de diseño) en el Cuartel de Conde Duque y Mercado de Motores ( mercado de diseño, mercado de segunda mano, música en directo y gastronomía) en el Museo del Ferrocarril.

Otros espacios que hemos comentado artículos anteriores, y que nos fascinan especialmente, son los bares y restaurantes Pop-ups y los foodtruck o camionetas de comida. Los pop-ups crecen cada año como  espacios temporales de restauración que se combinan con tiendas ocasionales, mercadillos, música en directo, cine etc. y que este verano finalmente han conseguido alcanzar el estrellato mediático con propuestas como “Manzana Mahou 330 de Mahoudrid y “El Cuartel” en el espacio cultural Cuartel de Conde Duque de Madrid. Aunque no hay que olvidar el muy de moda “Mercado de Motores” que se consolida en el Museo del Ferrocarril el segundo fin de semana de cada mes, con una interesante propuesta culinaria entre objetos de diseño.

(1)El chef de alta cocina Paco Pérez (Miramar) se ha animado este verano con un foodtruck en Girona. (2) La Hambroneta lleva la Q de calidad turística por las carreteras del País vasco. (3) Javier Andrés, Premio Nacional de Gastronomía 2014, al frente de La Sucursal, apuesta por este modelo de negocio.
(1)El chef de alta cocina Paco Pérez (Miramar) se ha animado este verano con un foodtruck en Girona. (2) La Hambroneta lleva la Q de calidad turística por las carreteras del País vasco. (3) Javier Andrés, Premio Nacional de Gastronomía 2014, al frente de La Sucursal, apuesta por este modelo de negocio.

Por su parte, los foodtruck o la comida calleja en movimiento, parece ser la revolución silenciosa que se está orquestando entre las bambalinas de un sistema legal aún muy restrictivo para este tipo de negocio. Asociaciones como #Street Food Mad en Madrid, con la que colabora QUALITYFRY, Eat Street organizado por BNC Mes y Andalucía Pop Up,  trabajan para se flexibilice la normativa y se apoye institucionalmente esta tendencia gastronómica que en España pasa por el street food de alta calidad y el crecimiento de las oportunidades de autoempleo.

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