Con una geografía marcada por más de siete mil kilómetros de costa y un clima privilegiado gran parte del año, siempre nos hemos preguntado por qué la gastronomía a pie de playa continúa siendo un negocio relegado dentro de las mejores iniciativas de la cocina española.

El quiosco de playa siempre se ha asociado a productos de baja calidad, que no van más allá de las simples bebidas para refrescar las altas temperaturas de los meses estivales y a snacks envasados. Sin embargo, los nuevos formatos gastronómicos, entre ellos los foodtrucks o camionetas de comida, han demostrado que es posible conseguir en un pequeño formato grandes creaciones culinarias y a precios moderados.

¿Cuántas veces habéis estado en una playa o piscina y no hay reservas disponibles para los restaurantes más cercanos, o hay que esperar mesa en el chiringuito de turno? Esta necesidad de consumo no cubierta, asegura un largo recorrido para el negocio del quiosco de playa, también para los quioscos de piscina o urbanos insertados en zonas de ocio, como las riberas de los ríos de las grandes ciudades, los parques y las zonas peatonales comerciales.

Unas de las dificultades para la autorización municipal de este tipo de establecimientos es el impacto medioambiental que pueden generar los procesos de cocinado, especialmente de plancha y fritura. Sin embargo la nueva hostelería sin humos garantiza que todo el proceso de cocina se realice sin emisiones de humos ni olores, reduciendo considerablemente la huella ecológica.

Maquinaria con tecnología avanzada como la freidora FAST CHEF ELITE, creada por QUALITYFRY, viabiliza una gran oportunidad para este modelo de negocio, uno de los más rentables del sector, si se replantea desde los nuevos conceptos de la cocina informal.

 

Turismo y rentabilidad, dos claves del éxito de los quioscos de playa.

 

 

El turismo en España sigue batiendo records. Entre enero y mayo de 2015 el sector experimentó una subida del 5,1% con respecto al mismo periodo del año anterior. La oferta de sol y playa parece no tener techo. El 75% de los viajeros que llegan a España lo hacen por ese reclamo.

El ratio de gasto por turista ha crecido en 2015 un 8,4%. En este nicho de mercado, el consumo a pie de playa de productos de fritura goza de una gran demanda, tanto entre los turistas locales como internacionales. Los quioscos de playa encuentran en los fritos una garantía de rentabilidad. Una ración de patatas fritas de 250 gramos le cuesta al establecimiento unos 40 céntimos, una ración de croquetas de 200 gramos cuesta aproximadamente unos 60/70 céntimos, ambas a un precio de venta asequible de 3/5 euros supone un amplio beneficio.

La freidora automática FAST CHEF permite dentro de este modelo de negocio, no sólo aumentar la diversidad de la oferta de productos a pie de playa, tanto dulces como salados, sino que además lo consigue en apenas 2/3 minutos,en el mismo aceite y sin mezcla de sabores.

Esta freidora estanca permite crear un servicio de snacks calientes, platos de “picoteo” y pequeñas tapas para acompañar a las bebidas disponibles en el quiosco, asegurando al hostelero o gastroempresario que la inversión realizada sea verdaderamente rentable a corto plazo.

Por otra parte, y no menos importante, los quioscos de playa demandan maquinaria de hostelería diseñada para espacios reducidos, segura, compacta y con dimensiones adecuadas para la movilidad de la persona que atiende al público. La freidora FAST CHEF ELITE posee un módulo de fritura cerrado y vertical que aísla la fuente de calor e impide  el contacto con las superficies calientes, certificando un alto grado de seguridad para el desarrollo del trabajo en el quiosco.

Los quioscos no sólo son para el verano, durante muchos meses del año se puede poner en marcha esta forma de hacer negocio donde la cocina informal de calidad, a precios populares puede ser una gran oportunidad empresarial.

 

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