grasas-dieta y falsos mitos

  • El consumo de grasas puede ayudar a bajar de peso.

Cuando Linda Van Horn dijo en 2014 “ya no creemos que las dietas bajas en grasas sean la solución” comenzaba a quebrarse el mito que ha demonizado las grasas durante más de 50 años. No sólo porque esta afirmación la hacía una de las figuras internacionales más reconocidas en el campo de la nutrición, profesora del Departamento de Medicina Preventiva de la Northwestern University y miembro del National Institutes of Health (NIH), sino porque se ofrecía el apoyo definitivo a innumerables estudios científicos que han venido a demostrar que las grasas ayudan a perder peso y a mejorar la salud cardiovascular.

El ensayo que más ha llamado la atención  -publicado el pasado septiembre en la prestigiosa revista americana Annals of Internal Medicine– revelaba unos resultados sorprendentes: las personas que consumían grasas no sólo perdían más peso, sino que tenían menos riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares.

El estudio financiado por el NIH incluía a 148 voluntarios divididos en dos grupos; el primero, debía seguir una dieta baja en grasas (30% menos) y alta en carbohidratos; mientras que el segundo, debía consumir más proteínas y grasas (preferiblemente grasas no saturadas*). Tras un año, las personas que siguieron una dieta baja en hidratos de carbono y alta en grasa perdieron casi 4 kg gramos más que aquellos que se vieron obligados a prescindir de la grasa.

Además, los análisis de sangre indicaron que las personas del ensayo con una dieta alta en grasas no saturadas* habían disminuido los triglicéridos y elevado la densidad del colesterol HDL (que retira el colesterol LDL “malo” de la célula y lo lleva al hígado para su eliminación), mejorando los indicadores cardiovasculares de este grupo según la fórmula Framigham -que mide la probabilidad de sufrir un ataque al corazón en los próximos diez años.

  • ¿Cómo consumir grasas de forma saludable?

Las grasas transportan nutrientes, participan en el metabolismo del colesterol, son precursoras de hormonas e intervienen en la formación de la piel.¿Cómo consumirlas de manera saludable? Una forma de hacerlo con calidad gastronómica es a través de platos de fritura tradicional, como los conseguidos con la freidora automática FAST CHEF ELITE.

La fritura por inmersión es menos agresiva que otras técnicas culinarias, ya que logra mantener todo el valor nutritivo de los alimentos. El proceso de fritura, en apenas 2/3 minutos, de la Fast Chef Elite permite conservar dos veces más la vitamina C de un alimento que durante la cocción del mismo.
La fritura por inmersión es menos agresiva que otras técnicas culinarias, ya que logra mantener todo el valor nutritivo de los alimentos. El proceso de fritura, en apenas 2/3 minutos, de la Fast Chef Elite permite conservar dos veces más la vitamina C de un alimento que durante la cocción del mismo.

El consumo de alimentos fritos saludables está condicionado por las técnicas de fritura y por el aceite utilizado. La inversión en la calidad de la fritura es parte fundamental del éxito o fracaso de la incorporación de las grasas a nuestra vida. Con la técnica de fritura por inmersión, que utiliza nuestra freidora automática, sólo una mínima cantidad de aceite penetra en el interior del alimento, consiguiendo una cobertura crujiente. Se “cierran “rápidamente los poros del producto durante la fritura, lo que evita, además, que un alimento transmita su sabor a otro, incluso si se fríen al mismo tiempo y en el mismo aceite.

Los aceites ideales para fritura son los estables al calor. Los más recomendables para realizar la fritura por inmersión son los aceites con elevado contenido en ácidos grasos monoinsaturados, como son el aceite de oliva y algunos aceites de girasol. Además, el aceite de oliva es una fuente de antioxidantes, polifenoles y carotenoides, que retrasan el envejecimiento.

Salud y grasas comienzan a ser un binomio en el que los científicos, los cocineros y los consumidores comienzan a ponerse de acuerdo. Las grasas juegan un papel importante en la prevención de enfermedades cardiovasculares y nos permiten disfrutar y conservar, a través de los platos de fritura,  de nuestro patrimonio inmaterial más querido: la cocina y la dieta mediterránea.

*Las grasas no saturadas pueden ser monoinsaturadas o poliinsaturadas, ambas se consideran “saludables para el corazón” y pueden ayudar a mejorar el colesterol cuando se utilizan en lugar de las grasas no saludables.

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